domingo, julio 07, 2013

La lengua de Praga (Parte Uno)


No es fácil llegar a una ciudad desconocida a media noche. Mucho menos lo es cuando en esa ciudad hablan un idioma más cercano al élfico de El Señor de los Anillos que al que te enseñó la madre que te parió. Es así como llegué a Praga, República Checa.

La historia había empezado unas horas antes en Dresden, Alemania. Luego de tres días de cerveza y trasnocho en compañía de uno de mis amigos más preciados, llegaba la hora de continuar la travesía que había empezado ya hacía más de 8 días. Tomé el tren que salía a Praga a eso de las 6.30 PM, el sol aún brillaba en el horizonte y la fiesta del Neustadt estaba ya en sus últimos capítulos, pero a mi me esperaba un recorrido de algo más de 4 horas antes de llegar a mi destino; por lo cual busqué en el tren un puesto cómodo en el cual poder extender las piernas y descansar lo que no había descansado en tres días de desenfreno. Poco tiempo había pasado, una hora quizás, cuando llegamos a la frontera: Schöna, en Alemania. Un personaje de la compañía de trenes entró a mi cabina y me habló en un idioma ininteligible, solicitándome algo que, mi sentido común dedujo como: el tiquete. Eso le mostré. El tipo lo picó y lo selló tal y como dice su manual de funciones, para marcharse luego, dejándome antes una mueca parecida a una sonrisa.

El tren continúo su recorrido para detenerse pocos minutos después ya en suelo checo, en una estación cuyo nombre recuerdo como Děčín. Ahí llegó a mi cabina otro personaje, mayor que el anterior, que también me pidió algo en su idioma complejo. Opté por volver a mostrar mi tiquete, ya picado y sellado, gesto ante el cual la mueca de este fue de fastidio. Repitió en su idioma lo que me había dicho mientras yo miraba con desconsuelo mi portatiquetes… tras un silencio corto pero eterno, miré al tipo a la cara con expresión de "no te entiendo una mierda"; éste, haciendo también una mueca parecida a una sonrisa, dijo en inglés "Passport". Una vez más mi corazón latió y le pasé el documento. Acto seguido, revisó con luz ultravioleta los sellos y demás marcas de seguridad antes de devolvérmelo y marcharse.

Segundos después se volvió a abrir la puerta de mi cabina. Esta vez eran dos pasajeras nuevas que venían a ocupar dos de los cinco puestos que aún estaban disponibles. Una, con un rostro hermoso como brisa mañanera, blanca, de ojos grandes, grisáceos, rasgos finos, nariz recta pero delicada, boca pequeña y labios no muy gruesos; la otra, tan común o poco agraciada que ya ni la recuerdo. Saludaron tímidamente y se sentaron. Luego comenzaron a hablar… dos o tres horas de conversación continua de las cuales no saqué ni una idea, ni un chisme, ni una frase, nada… ¡Ah mierda! ¡Qué complejo es el checo! Pensaba yo. Las veía reír y parlotear mientras la bonita se desmaquillaba y se cambiaba de ropa ahí, delante de mi.


Mientras esto sucedía, me di cuenta de que no podría dormir más, por lo que opté por mirar el paisaje, luego de ver a la que se cambiaba, por supuesto. La mayor parte del viaje el río Elba iba siempre paralelo al recorrido. No sé bien en qué punto se perdió para aparecer luego como el río Moldava (o Vtlava, en checó… menuda palabreja), que es el que atraviesa Praga.


El paisaje desde el tren. El río Elba y las montañas de Sajonia y Bohemia.

Mi preocupación era pasarme, por lo que siempre estaba concentrado a ver qué decían los altavoces que avisaban las próximas paradas. Nunca entendí nada, así que nunca supe cuantas paradas faltaban. Deduje que llegaba porque vi que entrábamos a una ciudad grande, que las chicas que iban en mi cabina recogías sus cosas y se disponían a salir, y porque entre lo que pude entenderle a los altavoces, dijeron algo que sonó como a "Praája"…


Aún no había visto los letreros de la estación que me asegurarían definitivamente que estaba donde era, ya eran más de las 10 PM y aunque aún no oscurecía del todo, perderme en un lugar cuya lengua desconozco era lo último que quería. Sin embargo, pensé, si "Praája" no era Praga, ¡definitivamente el checo es una barbaridad!


Continúa en otra…